La era del streaming

La actualidad está permeada por lo digital y, dentro de ello, encontramos nuevas maneras de consumir contenido, entre ellas, las plataformas de streaming.

tablet con servicios de streaming en pantalla

Hoy decir “voy a ver algo en Netflix” o “esta playlist en Spotify está buena” es cosa de todos los días. Es increíble lo rápido que estas plataformas se han enclavado en nuestras vidas, porque, en realidad, no son tan viejas. Sin embargo, definitivamente han cambiado la manera en que consumimos tv, cine, libros y cualquier tipo de contenido.

¿Qué es el streaming? 

Llamamos streaming al servicio que depende de una conexión a internet para poder transmitir de forma fluida el contenido a consumir. Puede ser audio, video o incluso texto; el contenido se descarga de los servidores de la plataforma al momento en que lo pedimos y llega a nosotros en segundos. Los más grandes servicios de streaming trabajan bajo un sistema de suscripción. Esto les permite, no solo dar mantenimiento a la plataforma y tener suficiente espacio en la nube, sino también ampliar sus bibliotecas.

Los mexicanos han adoptado estos servicios de una forma impresionante. Según un sondeo de la financiera Coru, el 45 % de los mexicanos están suscritos a un servicio de este tipo. Y, de este porcentaje, el 1 % cuenta con más de uno.

La gran ventaja y atractivo del streaming es que es on demand. Es decir, está disponible cuando tú lo pides. Así, los usuarios pueden definir qué desean consumir y cuándo hacerlo, ya sea en binge (de manera ininterrumpida) o por partes. 

La era del streaming_plataformas_t7marketing

Consecuencias del streaming

Este sistema ha revolucionado la manera en que la industria del entretenimiento funciona. Tenemos un mayor control de lo que podemos consumir. Sin embargo, ante la necesidad de las empresas de entretenimiento de competir, cada una ha abierto su propio “canal” de streaming. Esto significa que, si quieres ver contenido de televisoras diferentes, debes comprar varias suscripciones. Y esto, para el consumidor puede ser demasiado costoso, por lo que muchos recurren a la piratería digital. 

En especial para los mexicanos,  pagar más de un servicio al mes para estar al día con las nuevas series parece excesivo. De acuerdo con cifras del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), el 48 % de los usuarios prefieren buscar en plataformas de piratería, ya sea streaming en servidores no confiables o descargas de gigas de información, que suscribirse a una nueva plataforma de streaming. Aunado este fenómeno de oferta seccionada, está el impuesto que entra en vigor el 1 de junio de 2020. Este impone un aumento del 16 % al costo mensual de los servicios, lo cual augura más descargas ilegales.

El principal problema de la piratería está en las regalías de los creadores de contenido. La audiencia busca evitar gastos extra, pero no piensa que detrás de este entretenimiento está el trabajo no solo de artistas, sino de todo un equipo de producción, edición, distribución, etc. Así, olvidamos que, al descargar ilegalmente algo, evitamos que la gente obtenga remuneración por su trabajo.

Este es un problema que la industria musical lleva ya un tiempo combatiendo. Si bien plataformas como YouTube buscan evitar uso ilegal de contenidos a través de sus algoritmos, son tantas las personas que suben contenido a plataformas ilegales que no se puede encontrar y bajar todo el contenido tan fácilmente.

El boom del contenido

La guerra del streaming ha generado también un boom en la generación de contenido. El 2019 se posicionó como el año de mayor producción televisiva y cinematográfica de la historia. Esto no implica forzosamente mayor calidad, pero las plataformas luchan por tener más contenido para tener más cautivas a sus audiencias.

Esto se ve en todos los catálogos de streaming. Sin embargo, está comprobado que psicológicamente que, entre más opciones tenemos, más complicado nos es elegir. Por lo mismo, contar con más de un servicio de streaming genera más ansiedad en los usuarios. ¿Qué es realmente bueno? ¿Cómo encontrarlo entre ese mar de opciones?

En los años recientes, Netflix invirtió millones en cientos de producciones, buenas y malas. Su objetivo era dar variedad. Sin embargo, varias fueron apuestas que les costaron mucho dinero. Lo mismo ha pasado con varias productoras, lo que las ha llevado a ser más moderados en su producción. Ya comienzan a darse cuenta que la calidad es más importante que la cantidad.

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