Design Thinking

La metodología de design thinking permite a las empresas ofrecer mejores productos y soluciones a sus usuarios, mejorando su posición en el mercado.

Pensamiento de diseño para empresas

Aunque no es nuevo, el design thinking es una metodología que ha ganado difusión en los últimos años. Se trata de una forma de trabajo que permite analizar un problema complejo y descomponerlo para generar nuevas ideas que logren soluciones y valor a las personas. Dentro de las empresas, específicamente, ayuda a crear una cultura innovadora y creativa, además de productiva. 

Como toda metodología, el design thinking tiene una serie de puntos base. Una vez que los dominas, se vuelve muy sencilla de seguir y adoptar en cualquier empresa.

  • Enfocarse en el usuario: Conocer al usuario real del producto o servicio es fundamental para saber cómo complacerlo. 
  • Multidisciplina: Una variedad de habilidades (hard y soft) fomenta un pensamiento divergente. Al salirse de la norma, es más fácil llegar a ideas creativas y soluciones revolucionarias. Adaptar aspectos de un área a otra es lo que permite la innovación.
  • Imaginación: Romper los límites de la costumbre y lo cotidiano permitirá encontrar un balance entre lo realizable y lo que (por el momento) solo es imaginable. 

Una vez que el equipo sea versátil y tome en cuenta lo anterior, podemos pasar a la metodología en sí. 

Fases del Design Thinking

1.Empatizar

Ponerse en los zapatos del cliente; entender qué piensa, qué necesita, qué le emociona, qué le disgusta. Este proceso debe ser exhaustivo. Cuanto más sepas sobre él, puedes llegar a mejores soluciones para sus necesidades. En esta etapa, las mejores herramientas de investigación son los estudios de mercado, las entrevistas, un benchmark y el monitoreo de redes sociales

2. Análizar

La información de la etapa anterior se filtra para encontrar los puntos valiosos. ¿Cuáles son las quejas constantes?, ¿qué sugerencias aparecen varias veces?, ¿qué elementos de un producto o servicio pasan desapercibidos? 

El objetivo en este momento del proceso es encontrar los problemas clave para los cuales se encontrarán soluciones.

3. Idear

Se trata de una lluvia de ideas, no importa qué tan grandes o pequeñas sean, todo aporte es valioso. Poco a poco estas se irán filtrando para encontrar las mejores y las más viables. 

Una vez que se tengan las mejores ideas, es necesario trabajarlas y encontrar estrategias para concretarlas. 

4. Construcción de prototipos

La creación de un prototipo permite trabajar de manera más directa. Se pueden detectar fallas y prevenir problemas, además de probar su funcionalidad real. Por supuesto, el prototipo debe evaluarse desde todas las perspectivas posibles: utilidad, costo-beneficio, potencial en el mercado, calidad en innovación, etc. 

5. Validar

Aquí, la retroalimentación pondrá a prueba la teoría y desarrollo de la solución. Para este paso, las herramientas clave son los focus group, encuestas y, en ciertos casos, pruebas beta. 

Estas fases se pueden repetir cuantas veces sean necesarias hasta lograr resolver las necesidades de tu cliente. Por otro lado, el Design Thinking puede utilizarse para simplemente innovar, no resolver problemas. Muchas marcas de renombre lo utilizan para crear nuevos productos y servicios completamente de cero. 

¿Estás listo para llevar tus procesos creativos al siguiente nivel? En T7marketing te ayudamos a llevar tus ideas al mercado. Contáctanos.

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