Contenido interactivo: la nueva gran revolución de la era digital

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Los formatos convencionales y la necesidad de innovación

El mundo digital es un espacio cada vez más competido. Ofrecer contenido atractivo y de calidad es fundamental para mantenerse vigente. Por lo tanto, nuevos conceptos e ideas de formas de comunicar surgen día tras día, provocando cambios continuos y dinámicos en las tendencias en los medios digitales. Una de estas es el contenido interactivo.

Todos los elementos publicados en un portafolio digital que permanecen constantes o en loop, se conocen como contenidos estáticos. Hoy en día, este tipo de contenido, incluyendo la palabra escrita (texto en digital) y los elementos multimedia parecen no dar abasto a la dinámica de la comunicación. A pesar de que este tipo de contenido es considerado un medio de comunicación sumamente efectivo, para muchas personas empieza a ser considerado convencional y ligeramente rezagado. 

Como respuesta a esta percepción de repetición y falta de sorpresa surge el contenido interactivo

Interacción y dinamismo

El concepto fundamental del contenido interactivo  es que requiere la participación directa y activa de la audiencia. Como ejemplo tenemos los botones de opción en algunos programas de Netflix como el último episodio de Black Mirror, apps de realidad virtual o hasta cosas más sencillas como reportajes dinámicos que mezclan texto, video y botones producen movimiento o cambio.

Uno de los mayores beneficios de los elementos interactivos es que incrementan automáticamente el engagement del público. La interacción con el medio  (a través de un clic, llenado de formularios, etc.) genera mayor estancia en un sitio web, mayor conocimiento de marca y mayor recordación. 

Una encuesta del CMI (Content Marketing Institute) mostró que más del 60% de un grupo de profesionales en marketing digital experimentaron un aumento inmediato de engagement al implementar contenidos interactivos.

Desde el punto de vista de los usuarios, el contenido interactivo genera una sensación  de accesibilidad, conjunción e invitación al diálogo. En pocas palabras, la comunicación pasa a ser de dos vías (cliente-medio-cliente). Esto hace que los usuarios se sientan escuchados y con poder de decisión respecto al rumbo de la marca y lo que se les ofrece. 

Infografías interactivas

Un ejemplo de cómo los contenidos interactivos facilitan la delimitación visual de información de interés son las infografías interactivas. En pocas palabras, resulta más eficiente buscar información específica sobre un tema a través de un display en movimiento con gráficos y datos seleccionables y categorizados que leer un texto completo. 

Encuestas y cuestionarios

A través de estas herramientas se fomenta la personalización de resultados para los usuarios, pues permite una búsqueda más puntual y detallada. Como en cualquier medio, una de las claves para la eficiencia es el diseño, el cual tiene que ser amigable visualmente y en términos de extensión y contenido. 

Los formatos y cuestionarios largos o con preguntas poco relevantes resultan contraproducentes. Lo mismo sucede con un diseño que impida la fácil lectura o que tenga muchas distracciones, saturando la visión del usuario.

Experiencias inmersivas y realidad virtual

Los elementos multimedia también pueden adaptarse a formatos interactivos. Hoy en día, videos y fotografías pueden ser captadas y grabadas con la opción de vista a 360˚. Al publicarse, estos elementos le piden al usuario movimiento para desplazarse en el cuadro para ver todo completo, provocando una experiencia inmersiva

Este tipo de estrategia también ha sido implementada en el marketing digital de restaurantes, hoteles y tiendas para mejorar los catálogos digitales que se consultan previo a la reservación o adquisición de productos. Podemos ver fotografías de la comida en 3D desde todos los ángulos o hacer recorridos de lugares desde nuestra computadora. Así tenemos un previo mucho más atractivo de lo que hay. 

Otro canal de contenido interactivo está en el formato de realidad virtual (VR). A través de una pantalla o de lentes VR, es posible realizar visitas de manera completamente remota a museos y exposiciones. 

Finalmente, tenemos a la realidad aumentada (AR), que superpone capas virtuales a ambientes reales para producir escenarios híbridos. Uno de los ejemplos más exitosos de contenido interactivo AR es la plataforma Pokémon Go. Esta franquicia fue pionera en fusionar la fotografía real con elementos gráficos digitales para jugar. Como resultado, la plataforma requiere el desplazamiento de los usuarios a través de las calles mientras ven la pantalla, experimentando así el mundo digital en el mundo real.

Hoy en día existe una tendencia importante de narrativa transmedia en la industria de los videojuegos para migrar de la pantalla tradicional hacia plataformas AR y VR. Asimismo, existen muchas áreas de oportunidad para llevar este tipo de formatos a publicidad y marketing para hacer las marcas más atractivas para audiencias nuevas y viejas. 

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